La caída de Maduro
Así como un día 3 de enero de 1833 las fuerzas británicas ocuparon las Islas Malvinas, el 3 de enero de 2026 los Estados Unidos avasallaron a Venezuela. A diferencia de 1833, la situación en Venezuela estaba convulsionada y hubo, por parte de los Estados Unidos, sendas declaraciones y despliegues previos.
Puedo entender, y no estoy diciendo avalar, que la Operación Determinación Absoluta fue la conclusión a la que arribó Estados Unidos: no había otra forma de sacar del poder al indefendible e insostenible de Nicolás Maduro. Sin pasar por alto, obviamente, lo que ha sido la realidad de Venezuela en los últimos años.
Entender tampoco implica celebrar; ni, mucho menos, dar lugar para mofarse exigiendo, con cinismo, que regresen de inmediato a la “Venezuela liberada” los venezolanos que aquí residen… (son los mismos desatinados que, de manera inconcebible, reclaman acá por la liberación de los presos políticos -¿?- pero guardan silencio respecto a los existentes en Venezuela).
La conducción política de Maduro (o de Cuba) no estuvo a la altura, durante años, de las circunstancias. Su Socialismo, o el que le impusieron, lo llevó a confundir su Gobierno con el Estado. Perjudicó a la Nación Venezolana y, entre otros no menos importantes datos, forzó al desarraigo a millones de sus habitantes. Esta es una de las realidades concretas más dolorosas del pueblo venezolano (la diáspora).
En el ejercicio del poder, ¿qué hizo Maduro por su pueblo? ¿Lo condujo a su realización, a su bienestar? El No se impone rotundamente. Ejerció el poder por el poder mismo y a resistir nomás… Y todo era culpa de los otros. Relato y polarización. Idealización de la Cuba de Fidel. No evolucionó. Por el contrario, involucionó.
Jurídicamente, Estados Unidos avasalló. Política o, mejor dicho, geopolíticamente, fue pragmático en un mundo complejo y saturado de mensajes y metamensajes… (para Cuba, Irán, Rusia, China, etc.).
En un mero sobrevuelo por nuestro país, francamente no creo que un gobierno Peronista (o sea, no Kirchnerista, no Camporista, no Kicillofista -que no representan mi pensamiento ni lo que yo quisiera para la Argentina-) pueda asumir en 2027; pero, si se concretara, debería leer muy bien, y con suma inteligencia, la realidad internacional. Y, sobre todo, aguzar la vista en la noción de soberanía.
Así como con la Integración Regional se ha desperdiciado irrecuperable tiempo, lo mismo acaece desde el retorno de la Democracia… con el surgimiento de un verdadero y perdurable Movimiento Nacional. Se han hecho, y se continúan haciendo, tantas cosas mal en nombre del Peronismo que soy muy pesimista (y desconfiado) al respecto. Y cómo no serlo, si la sociedad se hartó y concibió un Presidente como Milei (del cual también se podría hablar largo y tendido).
Volviendo a Venezuela, parece que sólo falta Maduro… pues toda la cúpula y jerarquía restante siguen en sus cargos con Delcy Rodríguez. ¿Acaso no son -no eran con Maduro- la misma cara de la moneda?
¿Qué será de González Urrutia y de María Corina Machado?
Me preocupa la compleja e incierta situación de Venezuela; y, asimismo, las actitudes y convicciones del Presidente Trump.
Un clima – Luis Salinas
Quilmes, 15 de enero de 2026.

